"Un hijo especial no debe significar angustia, culpa, frustración, tristeza, fracaso desanimo, autocompasión, rechazo y negación. Por el contrario, debería significar amor, desafío, orgullo, integración y felicidad".
Cuando nació Augusto, nosotros como padres dijimos:
“Es lo que nos toco, sigamos para adelante”; “Esto va a ser un desafío en nuestras vidas y no un problema”.
No nos preguntamos: Porque a nosotros? La respuesta era obvia: porque no a nosotros.
Nuestro hijo Augusto tiene nueve años, es un chiquito feliz y tiene parálisis cerebral. Con mucho para enseñar y mucho amor para dar. No camina, pero nos enseña a llegar. Como padres nos sentimos muy felices y orgullosos de él.
“Aceptar y amar a tu hijo tal cual es, sin dejar que las creencias te lo impidan”.
Nos comprometemos a ayudar a padres con hijos especiales, para que puedan disfrutar cada logro de su hijo, aceptándolo tal cual es y transitar juntos un camino de armonía y felicidad.
Envíanos tu consulta:
|